Silverstone (Gran Bretaña), Álvaro FAES,
enviado especial LA NUEVA ESPAÑA
Se va un tipo peculiar, un caballero de la Fórmula 1, un piloto a la antigua usanza, con fama de mujeriego y coleccionista de conquistas. Sin títulos, pero con trece victorias, David Coulthard, 37 años, quince temporadas subido a los monoplazas, deja la vida de titiritero en Red Bull después de haber madurado mientras ayudaba al equipo a hacerse un hueco en la parrilla. «Nada dura para siempre en esta vida», dijo emocionado el escocés en una comparecencia en la que también estaba el piloto de Honda Jenson Button, amigo y muchas veces compañero de andanzas noctámbulas.
Coulthard debutó en el GP de España de 1994 con Williams. Era el probador del equipo cuando la muerte le llegó a Senna en Imola. Al año siguiente logró su primera victoria en Portugal y, después, fichó por McLaren, donde permaneció nueve campañas. Además de dos triunfos en Silvertsone ha ganado en circuitos míticos como Monza, Spa y dos veces en Montecarlo. La decisión de abandonar ya la había tomado al comienzo de la temporada, aunque esperó a llegar a Silverstone para despedirse en casa. «No es una decisión que se tome de un día para otro, pero creo que es mejor abandonar cuando aún estás en condiciones de competir y no cuando te estás arrastrando por los circuitos», dijo el que más temporadas acumula en activo y que pasará a ejercer labores de asesor en la escudería de origen austriaco.