FERNANDO ALONSO: Hockenheim (Alemania),
Álvaro FAES,
enviado especial de
LA NUEVA ESPAÑA
El redactor de la televisión italiana tuvo que esperar a otro día para tener las declaraciones de Alonso. «Imposible, tenemos que irnos», le dijeron los encargados de gestionar estas cosas. El piloto mantuvo la cortesía con los medios españoles, pero puso pies en polvorosa en cuanto pudo. Rumbo a casa tras un domingo difícil de digerir. La impecable organización de todo el fin de semana se va al garete con las prisas del domingo. El asturiano atiende de pie, en medio de una caravana en pleno proceso de desmontaje. Pasa con todo en la Fórmula 1. Según empieza la carrera, al Circo empieza a desencajar piezas. Ecclestone tiene la costumbre de irse antes de que termine el Gran Premio. Briatore, nada más agradecer a sus pilotos el trabajo. Muchos invitados ni siquiera ven la salida, después de un fin de semana de aquí para allá, entre fiestas, cenas y visitas.
Alonso no estaba para muchas juergas, después del peor resultado de la temporada. Abandonos aparte, para encontrar al asturiano tan abajo en una clasificación hay que irse hasta el Gran Premio de Hungría de 2005. Antes sería necesario bucear en su época de Minardi. «Todo ha salido al revés en los dos o tres momentos determinantes», lamentó el ovetense antes de desmenuzarlos. «En la salida, cuando casi me pongo cuarto en el ángulo, me adelantan Kubica y Trulli. Luego lo intento otra vez con el italiano, casi nos tocamos y entonces me pasa Raikkonen. Al final, me encuentro con Vettel, que sale al pit-lane cuando yo paso. En una acción normal eso significa una penalización».
Otra vez la suerte eligió a otros. Los descuidos de los pilotos que deberían controlar las carreras con más rigidez han permitido visitas muy variadas al podio. Un puñado de pilotos ya ha pasado por el cajón, menos Alonso. La suerte se pasea cada quince días por el circuito y escoge amigos. Nunca se ha fijado en Alonso. «Ojalá tenga mala suerte el resto de la temporada y agote el cupo para el año que viene. Ya fui afortunado en 2005, 2006 y 2007, pero este año ya estoy curado de espanto».
En la pista sufre con un coche inferior, que se comporta bien en las tandas clasificatorias a una vuelta, pero que sufre en las zonas lentas del circuito. Alonso lo mantuvo toda la carrera sobre el asfalto, salvo en el tramo final, cuando, ya rodando décimo, su desesperación le hizo perder una posición a costa de Rosberg después de sufrir un trompo. «Tenemos un problema de tracción preocupante. Perdemos mucho tiempo al salir de las curvas lentas, cuando estamos en la lucha cuerpo a cuerpo». Asume que la solución es casi imposible de conseguir. «No se arreglará hasta el año que viene», cuando el equipo haya preparado un coche nuevo, de acuerdo con la nueva normativa.
Por primera vez en la temporada la responsabilidad de sumar para el equipo ha quedado en manos de Piquet. La aparición del coche de seguridad en el momento preciso le puso en un lugar inmejorable, pero sería injusto no destacar que el brasileño supo mantener el coche en la parte delantera, rodando en los mismos tiempos que Massa en el tramo final, aunque el de Ferrari se quejó de problemas en los frenos. «Nelson tenía un fin de semana bastante malillo, el pobre, y de repente se encontró en el podio. Le ha tocado la lotería del coche de seguridad. Por lo menos esta vez ha sido para alguien de nuestro equipo, y así damos un paso de gigante en la clasificación de constructores». El éxito de su compañero no incomoda a Alonso, sabedor de que sólo las condiciones fuera de lo común pueden poner a un Renault entre los coches destacados del día. «Son podios un poco raros, como el de Barrichello en Silverstone. No es significativo, pero si es por mí, que haga podios hasta el final del año para ayudar al equipo», reconoció Alonso, antes de confirmar que sólo los caminos extraños permiten mostrar a uno de los coches del equipo entre los tres primeros. «Las opciones que tenemos son siempre son así. Con agua o con un coche de seguridad. Si no, nuestro sitio natural es el octavo».
No son los mejores augurios para un coche que viajará esta semana a Jerez. Habrá cuatro jornadas de pruebas en el circuito gaditano, desde mañana, martes, hasta el viernes. No se esperan novedades significativas, por lo que Alonso no acudirá. Turno para Nelsinho y los probadores Grosjean y Yamamoto, antes de correr en Hungría, otro circuito de curvas lentas y tracción.