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Alonso, ni frío ni calor
Álvaro faesBudapest (Hungría)
enviado especial deLA NUEVA ESPAÑA
En la zona comercial del circuito, polacos y finlandeses, mayoría en las tribunas, caminaban colorados como cangrejos después de todo el día bajo un sol de justicia. La tropa española, más numerosa que en otras carreras, se nutría básicamente de aficionados canarios, acostumbrados a que pique el sol. Muchos portaban banderas asturianas para apoyar a Alonso. Hasta algún húngaro lucía la Cruz de la Victoria, sin tener demasiado claro de qué iba la cosa. Lo que más apetecía ayer era acercarse al parque acuático junto al circuito y olvidar por un momento el mazazo del sol, de la Fórmula 1, del cronómetro y de las vueltas rápidas. En el asfalto la cosa era todavía peor. Llegó a estar a 41 grados. Y la tónica será la misma hoy, según las previsiones. Calor y humedad, un calvario para los compuestos más blandos que proporciona Bridgestone, y también para los motores y la mecánica en general. «Graining», las ampollas que inutilizan los neumáticos, era la palabra de moda ayer en el paddock. Todos los equipos lo sufren sobre la bacheada pista de Hungaroring y aplican técnicas para evitarlo.
En Renault prepararon las ruedas en la tanda de la mañana. Con un coche que las destroza, la tormenta de ideas se impone. En la matinal, se vio a Piquet y a Alonso rodar en tiempos muy altos, casi a ritmo de coche de seguridad. El motivo no era baladí. Fueron desgastando la primera capa de los compuestos, la que sufre el famoso graining, juego por juego. En Alemania, comprobaron que Piquet logró un buen rendimiento en los neumáticos después de rodar seis vueltas detrás del coche de seguridad, cuando la primera capa de goma había desaparecido. Juego a juego, dejaron las ruedas a punto para la carrera de hoy. Es lo que pasa cuando no salen las cosas, que se agudiza el ingenio en busca de soluciones de emergencia. En Renault piensan que esta vez la cosa puede funcionar. Alonso ya no se entusiasma y sigue con el objetivo de sumar puntos para la clasificación colectiva.
La sesión de ayer terminó y dejó a un Alonso que no transmitió ni frío ni calor. Séptimo, olvidó la presunta táctica arriesgada y salió con un planteamiento más conservador. No logró un puesto de los que levantan falsas expectativas, y así no tendrá que cruzar los dedos viendo cómo le pasan uno tras otro los que van con el depósito más cargado. La tabla de tiempos de ayer ofrece una versión más real de lo que puede dar de sí el R28. Séptimo, detrás de todos los grandes. El batacazo de Heidfeld fue la excepción. El alemán andaba muy justo y se quedó fuera a las primeras de cambio, aunque muy perjudicado por el tráfico y por una maniobra incomprensible de Bourdais, que luego le valdría una sanción de cinco puestos. Se quejó con amargura el piloto de BMW, que llegó a pensar que podrían sancionar a Bourdais sobre la marcha y conseguir el pase a la Q2.
«Cuidado con los Toyota, que andan muy fuertes». El aviso, casi un susurro, salía de los cuarteles de Renault antes de comenzar el baile para encontrar acomodo en la parrilla. La guardia pretoriana de Alonso se ha mimetizado rápido con la nueva situación y ya lee la carrera con los códigos que impone el R28, obviando a los coches rojos, a los plateados, a los blancos... a todos los que pelean por la gloria. El análisis fue certero. El quinto nombre en el orden de la parrilla era ajeno a un lugar tan adelantado. Timo Glock coló allí su Toyota, por delante del fallido Raikkonen y también de Alonso. El otro coche del equipo japonés acosará al asturiano desde la quinta línea, justo delante del Renault de Piquet.
En la casa del rombo cumplieron con lo que sus coches pueden dar de sí. Los dos entraron en la tanda definitiva, a pesar de que tomaron algún que otro riesgo. En la Q2, Alonso se quedó en el garaje sin completar un segundo intento y se mordió las uñas viendo cómo Webber, Piquet y Button, los que rodaron tras él, no mejoraban su tiempo. El brasileño no fue capazade rodar ni una sola vuelta más rápido que Fernando Alonso, una tónica en las sesiones de clasificación, que no en las tandas de entrenamientos libres.
La tarde fue de gloria para McLaren. Ron Dennis se fue al hotel con medio doblete en el bolsillo. Sus chicos sólo tienen que aplicar el manual para conservar bloqueada la cabeza de una carrera que tendrá escasos adelantamientos en pista. La estrecha carretera de Hungaroring sólo permite alegrías en los repostajes y convierte la prueba en una de las más tácticas de la temporada.
Clasificación de pilotos
| 01 | Lewis Hamilton | 70 |
| 02 | Felipe Massa | 64 |
| 03 | Kimi Räikkonën | 57 |
| 04 | Robert Kubica | 55 |
| 05 | Heikki Kovalainen | 43 |
Clasificación de equipos
| 01 | Ferrari | 121 |
| 02 | McLaren - Mercedes | 113 |
| 03 | BMW | 96 |
| 04 | Toyota | 41 |
| 05 | Renault | 31 |
























