Noticias

Fuera de pista

Alonso y Massa no engañan

Lunes 24, marzo 2008

Dulce venganza. En Australia fue el botón del limitador de velocidad. En Malasia, los comisarios. A falta de velocidad punta y de mejoras aerodinámicas con las que poder codearnos con los favoritos, siempre nos quedarán los factores externos. Fernando Alonso superó al McLaren de Kovalainen en el último paso por meta en el circuito de Melbourne. Y ayer enseñó la matrícula a las dos flechas plateadas en la llamada vuelta de formación y en la parrilla. Ni Ron Dennis ni el padre de la Criatura (entiéndase por Criatura a Hamilton) pudieron evitar la sanción de los comisarios a los dos pupilos de la escudería anglo-germana. Cinco puestos de penalización en la parrilla de salida que supieron a gloria. Justo detrás de Alonso. La venganza –dulce venganza–, aunque tarde, llega. Qué pena que los comisarios no midieran con el mismo rasero al piloto británico –ya saben, a la Criatura– el año pasado, por ejemplo, en Hungría. En aquel entonces mandaron al asturiano a la mitad del pelotón después de hacer, con toda justicia, la pole. Y dejaron vía libre a la Criatura para comenzar a poner tierra de por medio en la lucha por el Mundial. En fin. Esta temporada todo ha cambiado. La Criatura sigue mimada en McLaren, aunque acabe quinta, y Alonso tiene que sudar sangre para arañar un punto.

Los detalles cuentan. Como el R28 no está para pelear con los mejores, es normal que los McLaren acaben por delante. Pero ésa no es la batalla, por el momento, de Fernando Alonso. A la espera de la «superevolución» que lleve a Renault a cotas más cercanas a los puestos de podio, el único consuelo son los pequeños detalles, que también cuentan, claro está. Dicho queda el de enseñar la matrícula a las dos flechas plateadas, aunque éstas, en el momento de apagarse los semáforos, sobrepasaran el R28, que lleva el 5 pintado en el morro. Con diez vueltas más de gasolina en el depósito, soñar con aguantar el envite de los dos cohetes de McLaren era una quimera. Y aun así, de no haberse visto taponado por el exterior de la primera curva, Fernando Alonso hubiera convertido el sueño imposible en una realidad. El bicampeón sabe sacar partido de su cafetera con ruedas. Quédense con otro detalle: el acoso y adelantamiento al Red Bull de David Coulthard en la tercera vuelta, si bien su gesta quedó en cierto modo eclipsada por la habilidad de Heidfeld para hacer una pasada antológica con los tres coches en paralelo. El BMW es, hoy por hoy, el único coche capaz de plantar cara a los dos grandes. Con la velocidad punta y las vanguardistas mejoras aerodinámicas de los bólidos alemanes, adelantar a Fernando Alonso sólo se puede imputar al haber de la pujante escudería germana. Aunque no todos pueden decir lo mismo. La Criatura se pasó media carrera obsesionada con Mark Webber. No fue capaz de adelantarle, pese a que el australiano corre con un Red Bull con motor Renault, todo sea dicho. Pobre.

Raikkonen repite; Massa también. Raikkonen volvió a ganar en Sepang, en el circuito donde hace cinco años lo había hecho por primera vez. Ya le tocaba. El finlandés, fiel a su carácter y estilo, hizo la carrera que más le gusta. Arrancó segundo, sin arriesgar. Marcó a su compañero a escasa distancia. Esperó a que entrara a repostar y aceleró a fondo. En una vuelta le compensó la diferencia, repostó y salió por delante. A partir de ahí, carrera en solitario. Aburrida. Vamos, para darle el sueño, como el año pasado en Australia. Al otro Ferrari, en cambio, es para echarle de comer aparte. Massa también repitió. Pero no victoria, sino fiasco. Como una semana antes en Albert Park. Los bólidos rojos iban camino de un doblete que nadie les podía quitar, pero el brasileño se salió del trazado y decidió aparcar en la grava. Este Massa no puede con la presión. No es mal piloto, pero es muy irregular. En cualquier caso, no es piloto para Ferrari.

Se disparan los rumores. Una carrera, un resultado adverso, y los futurólogos ya colocaban a Fernando Alonso en Ferrari la próxima temporada. Fue tras el doble cero de Australia. En Malasia y en Italia no se hablaba de otra cosa. A partir de ayer, tienen más motivos para alimentar las especulaciones. Alonso y Massa han vuelto a pasar la prueba del algodón. Y no engañan. El asturiano, porque es conocida y reconocida su solvencia en cualquier tipo de situaciones. Es el mejor piloto de la parrilla. El más regular. El que mejor prepara los coches. En fin, el Zidane del automovilismo. Y si los mejores pilotos tienen que estar en las mejores escuderías, Alonso tiene el futuro rojo. Además, el carácter latino del ovetense encaja perfectamente en la filosofía de Maranello. Dicho queda. Porque Massa tampoco engaña. Mientras vivía a la sombra de Michael Schumacher, vivía bien. El año pasado, sin el heptacampeón alemán, no dio la talla. Y en el presente curso lleva dos ceros. Patareros. Tiene contrato hasta 2011. Y Raikkonen hasta 2009. Ambos inclusive. Para que Fernando Alonso entre, uno tiene que salir. Las casas de apuestas lo tienen claro.

Ni un minuto de gloria. Mientras llega la oportunidad de Ferrari –que llegará; es cuestión de tiempo–, Fernando Alonso tiene que conformarse con las migajas que dejan los demás. En Australia aprovechó los múltiples abandonos por salidas de pista y averías para ser cuarto. Ayer, octavo, sacó un punto. Y la gloria nunca puede ser para el octavo. El ejemplo más claro está en la televisión. Heidfeld –gran piloto, pero que nunca ha ganado nada– hacía su segundo repostaje. Alonso entró al suyo. Se situó justo delante del BMW del alemán para cargar combustible. Las cámaras se fijaron en Heidfeld. Los seguidores españoles tuvimos que conformarnos con ver un coche amarillo, blanco y naranja al fondo, parado. ¿Cuánto tardó? ¿Cómo salió? ¿Qué hizo? Sólo en el arreón final, en las siete últimas vueltas, cuando presionó a Webber en busca de la séptima plaza, Fernando Alonso tuvo su particular minuto de gloria en las televisiones de todo el mundo. Pero incluso ahí compartió protagonismo con la Criatura, que apretaba en pos de un Trulli que supo mantener firme su cuarto puesto. Vendrán tiempos mejores.

Comentarios

  • forzanano Martes 25, marzo 2008 vendrán....
  • Sebas Martes 25, marzo 2008 Fernando Alonso esta demostrando lo que es, asi de claro, ni mas ni menos, no es mejor que nadie, esta donde tiene que estar, ahhh y esperar alcanzar al cavallino solo para poder ganar otra vez es un sueño, Fernando no llegará, nunca ira a Ferrari.
  • Francisco Rodriguez. Viernes 28, marzo 2008 Quien dice que Fernando no va a Ferrari?, Quien es el entendido en F-1, que lo dice? si ahora puntua no veas cuando este en Ferrari, arrazara y Schumi, tendrá que volver para que Fernando no le deje atrás en campeonatos del mundo ganados. bueno señores la envidia es mala compañia, tendríamos que estar contento de tener a un bicampeon del mundo, como compatriota. Ah, a ver los ferrarista, que estan poniendo en duda a Fernando si cuando el vaya,...... que por supuesto que irá, ya que es uno de los mejores pilotos que hay actualmente en parrilla, y por supuesto la Escuderia no se lo va a dejar escapar, habría que verle la cara a estos individuos.

Envía tu comentario

Nombre:
Comentario: